Canciones y Cuentos Ecológicos

Canciones y cuentos Ecológicos

Canciones Ecológicas


Mana: ¿ donde jugaran los niños?

Mana: ¿ donde jugaran los niños?

Cuenta el abuelo que
de niño el jugó
Entre árboles y risas
y alcatraces de color
Recuerda un río
transparente si olores,
Donde abundaban peces,
no sufrían ni un dolor
Cuenta mí abuelo
de un cielo muy azul,
En donde voló papalotes
Que él Mismo construyó
El tiempo pasó y
nuestro viejo ya murió
Y hoy me pregunté
después de tanta destrucción
¿Dónde diablos jugarán
los pobres niños?
¡Ay ay ay!
¿en dónde jugarán?
Se esta quemando el mundo
Ya no hay lugar
La tierra está a punto
de partirse en dos
El cielo ya se ha roto,
ya se ha roto el llanto gris
La mar vomita rios de aceite sin cesar
Y hoy me pregunté
después de tanta destrucción
¿Dónde diablos jugarán los pobres
Niños?
¡Ay ay ay!
¿En dónde jugarán?
Se esta quemando el mundo
Ya no hay lugar
¿Dónde diablos jugarán los pobres nenes?
¡Ay, ay ay!
¿En dónde jugarán?
Se esta quemando el mundo
Ya no hay lugar
no hay lugar en este mundo.

Macaco: Mamá Tierra

Canciones Ecológicas

Que difícil cantarle a tierra madre,
que nos aguanta y nos vio crecer,
y a los padres de tus padres
y a tus hijos los que vendrán después,
si la miras como a tu mama
quizás nos cambie la mirada,
y actuemos como el que defiende a los tuyos
y a los que vienen con el,
la raíz en mis pies yo sentí,
levante la mano y ví,
que todo va unido, que todo es un ciclo,
la tierra, el cielo y de nuevo aqui,
como el agua del mar a las nubes va,
llueve el agua y vuelta a empezar,oye i yee
Grite ,grite...o no lo ves??
va muriendo lentamente,mama tierra...mother earth...
(bis)
No se trata de romper ventanas,
ni farolas ni de cara,
mejor romper conciencias..equivocadas..oye..
nadie nos enseñó ni a ti ni a mi,
nadie nos explicó ni a ti ni a mí,
mejor aprender, que corra la voz y quizás conseguir..
(bbrbojer... bombeando tierra madre dice....
tr trr bombeando tierra madre te dice...basta!
trtrt bombeando trtrt bombeando
tierra madre escuche...
trtrt bombeando tierra madre dice...ponte en pie
trttr bombeando ...mirame ihee)
Grite,grite...o no lo ve?? (no no no no lo ve...)
va muriendo lentamente, mama tierra...mother earth...
(bis x4)
Oh mama reclama,
se le apaga la llama,
y esto no es de hoy
de tiempos de atras oihoy..
decre decadas degradando
Ya mama reclama,
se le apaga la llama,
se la venden hoy,
de lo que fue a lo que soy,
se tre magnifican sus latidos uhoy..
llaman llaman..
mama tierra llaman..
ya que las manejan sin plan
demasiadas cavan
otras se caen luego frutos no dan
llaman llaman..
mama tierra llaman...
oidos sordos les hace el "man",
miradas se tapan,
contaminan hasta que eliminan
Grite,grite..o no lo ves???
va muriendo lentamente, mama tierra... mother earth
(bis x4)


Amigos de la Tierra


Si mi amigo quieres ser te diré que hacer
limpia mis ríos mis mares también
bosques, animales y aves se deben cuidar
la vida salvaje no deben matar.
No envenenen la tierra ni el aire contaminen
los niños quieren un buen lugar para jugar
amigo de la tierra es que quiero ser
me gustaría que lo seas tú también.
¡Amigo de la tierra es que quiero ser
me gustaría que lo seas tú también
seguro podrás tu!.

Reducir, Reutilizar y Reciclar

Reducir, reutilizar y reciclar
reducir, reutilizar y reciclar
reducir, reutilizar y reciclar
Así es como puedes reducir
Lleva una bolsa cuando vayas a comprar
y compra solo aquello que realmente vas a usar
apaga las luces cuando salgas de tu cuarto
y cierra bien los grifos que gotean en el baño.
Reducir, reutilizar y reciclar
reducir, reutilizar y reciclar
reducir, reutilizar y reciclar
Éstas son formas de reutilizar
Si recibes un regalo nunca botes el papel
puedes hacer arte o algo lindo con él
los juguetes que no quieras los puedes donar
siempre hay alguien que no tiene nada para jugar.
Reducir, reutilizar y reciclar
reducir, reutilizar y reciclar
reducir, reutilizar y reciclar.
Y no olvides reciclar
Separa las botellas y las latas de aluminio
separa las de plástico y las que son de vidrio
arregla los periódicos revistas y cartón
y lleva todo listo a un centro de recolección.
Reducir, reutilizar y reciclar
reducir, reutilizar y reciclar
reducir, reutilizar y reciclar
Ahora todos juntos chicos y grandes lo pueden hacer
el planeta Tierra te lo va a agradecer.
Reducir, reutilizar y reciclar
reducir, reutilizar y reciclar
reducir, reutilizar y reciclar
Reducir, reutilizar y reciclar
reducir, reutilizar y reciclar
reducir, reutilizar y reciclar
Reducir, reutilizar y reciclar
reducir, reutilizar y reciclar
                      
Reducir, reutilizar y reciclar
Reducir, reutilizar y reciclar
reducir, reutilizar y reciclar
reducir, reutilizar y reciclar
Así es como puedes reducir
Lleva una bolsa cuando vayas a comprar
y compra solo aquello que realmente vas a usar
apaga las luces cuando salgas de tu cuarto
y cierra bien los grifos que gotean en el baño.
Reducir, reutilizar y reciclar
reducir, reutilizar y reciclar
reducir, reutilizar y reciclar
Éstas son formas de reutilizar
Si recibes un regalo nunca botes el papel
Mp3 Musica Abejas Abuelos
puedes hacer arte o algo lindo con él
los juguetes que no quieras los puedes donar
siempre hay alguien que no tiene nada para jugar.
Reducir, reutilizar y reciclar
reducir, reutilizar y reciclar
reducir, reutilizar y reciclar.
Y no olvides reciclar
Separa las botellas y las latas de aluminio
separa las de plástico y las que son de vidrio
arregla los periódicos revistas y cartón
y lleva todo listo a un centro de recolección.
Reducir, reutilizar y reciclar
reducir, reutilizar y reciclar
reducir, reutilizar y reciclar
Ahora todos juntos chicos y grandes lo pueden hacer
el planeta Tierra te lo va a agradecer.
Reducir, reutilizar y reciclar
reducir, reutilizar y reciclar
reducir, reutilizar y reciclar
Reducir, reutilizar y reciclar
reducir, reutilizar y reciclar
reducir, reutilizar y reciclar
Reducir, reutilizar y reciclar
reducir, reutilizar y reciclar.

La Tierra tiene Fiebre

La Tierra tiene Fiebre
La tierra tiene fiebre necesita medicina
Y poquito de amor que le cure la penita que tiene.
Aah-aah
La tierra tiene fiebre necesita medicina
Y poquito de amor que le cure la penita que tiene.
Aah-aah
La tierra tiene fiebre
Tiembla, llora, se duele del dolor más doloroso
Y es que piensa que ya no la quieren.
La tierra tiene fiebre
Tiembla, llora, se duele del dolor más doloroso
Y es que piensa que ya no la quieren.
Y es que no hay respeto por el aire limpio
Y es que no hay respeto por los pajarillos
Y es que no hay respeto por la tierra que pisamos
Y es que no hay respeto ni por los hermanos
Y es que no hay respeto por los que están sin tierra
Y es que no hay respeto y cerramos las fronteras
Y es que no hay respeto por los niños chiquininos
Y es que no hay respeto por las madres que buscan a sus hijos.
La tierra tiene fiebre necesita medicina
Y poquito de amor que le cure la penita que tiene.
Aah-aah
La tierra tiene fiebre necesita medicina
Y poquito de amor que le cure la penita que tiene.
Aah-aah
La tierra tiene fiebre
Tiembla, llora, se duele del dolor más doloroso
Y es que piensa que ya no la quieren.
La tierra tiene fiebre
Tiembla, llora, se duele del dolor más doloroso
Y es que piensa q ya no la quieren.
Y es que no hay respeto y se mueren de hambre
Y es que no hay respeto y se ahoga el aire
Y es que no hay respeto y yo y lloran mas madres
Y es que no hay respeto y se mueren de pena los mares
Y es que no hay respeto por las cosas de los pueblos
Y es que no hay respeto desde los gobiernos
Y es que no hay respeto por los coches mininos
Y es que no hay respeto y el mundo se prendió...
La tierra tiene fiebre necesita medicina
Y poquito de amor que le cure la penita que tiene.
Aah-aah
La tierra tiene fiebre necesita medicina
Y poquito de amor que le cure la penita que tiene.
Aah-aah
La tierra tiene fiebre
La tierra tiene fiebre
La tierra tiene fiebre
La tierra tiene fiebre.

Cuidemos el Agua


Hay un tesoro preciado
Les voy acontar ahorita
Se encuentra en toda la tierra y lo llamamos aguiiitaa

Que viaja por todo el mundo
Se consigue donde quiera
Es el nectar que recorre
Por los rios de la tierra

Pero yo estoy asustao
El agua se esta mermando
Tenemos todos la culpa
Y el agua se esta acabando

Estan tumbando los bosques
A la orilla de las quebradas
La fuente que no se seca
termina contaminada

agüita quiero tomar
agüita para la sed
déme agüita por favor
quiero agüita sumerge    (BIS )

La toma el gato el perro
El caballo el marrano
Los pollitos , la vaquita
Y hasta el burro de mi hermanooo

Gota tras gota se agota
Eso les quiero enseñar
Si seguimos como vamos
No habra nada que tomar

Si este tesoro preciado
Lo queremos conservar
Son los ríos y lagunas
Lo que nos toca cuidar
El agua se esta acabando
Y es por tanta ignorancia
Si el hombre se concientiza
evitaremos la desgracia

agüita quiero tomar
agüita para la sed
déme agüita por favor
quiero agüita sumerge.

Roberto Carlos: El Progreso

El Progreso

Yo quisiera poder aplacar una fiera terrible Yo
quisiera poder transformar tanta cosa imposible Yo
quisiera decir tantas cosas que pudieran hacerme
sentir bien conmigo Yo quisiera poder abrazar mi
mayor enemigo

Yo quisiera no ver tantas nubes oscuras arriba
Navegar sin hallar tantas manchas de aceite en los
mares Y ballenas desapareciendo por falta de
escrúpulos comerciales Yo quisiera ser
civilizado como los animales Lá, lá,
lá, lá... Yo quisiera ser civilizados
como los animales.

Yo quisiera no ver tanto verde en la tierra
muriendo Y en las aguas del río los peces
desapareciendo Yo quisiera gritar que ese tal oro
negro no es más que un negro veneno Ya
sabemos que por todo eso vivimos ya menos

Yo no puedo aceptar ciertas cosas que ya no
comprendo El comercio de armas de guerra de
muertes viviendo Yo quisiera hablar de
alegría en vez de tristeza mas no soy capaz
Yo quisiera ser civilizado como los animales
Lára, lára, lára, lára...
Yo
quisiera ser civilizado como los animales

Lára, lára, lára, lára... Yo
quisiera ser civilizados como los animales
Yo no estoy contra el progreso si existiera un
buen consenso Errores no corrigen otros eso es lo
que pienso Yo no estoy contra el progreso si
existiera un buen consenso Errores no corrigen
otros eso es lo que pienso.

Cuentos Ecológicos

Cuentos Ecológicos
El respeto a los animales, las plantas y todo nuestro planeta en general es algo que debemos inculcar a nuestros niños desde pequeños. ¿Cómo podemos hacerlo?  con una serie de cuentos infantiles que, además de divertir, educaran a tu hijo.

Los cuentos ayudan a desarrollar la imaginación y la fantasía de los niños, son una gran ayuda para los padres y educadores que quieren enseñar valores a sus hijos y alumnos, y se divirten creando sus propios mundos interiores.
Cuentos Ecológicos

EL Hombre ha Pisado la Tierra

EL Hombre ha Pisado la Tierra

Durante muchísimo tiempo, la tierra fue un lugar apacible donde existían en armonía animales de distintas especies, hasta que todo cambió. Hace dos millones y medio de años, apareció un pequeño animal belicoso, un mamífero de dos patas y sin pelo que vino a revolucionarlo todo.

Este animal se parecía mucho a los monos, con los cuales compartía antepasados. A pesar de sus desventajas físicas, la nueva especie era muy laboriosa y estaba constantemente en movimiento en busca de su alimento. Esta nueva raza era el Hombre, que vino a cambiar la historia del planeta.

El Hombre era rápido para aprender y tenía mucho ingenio, fue así que pasó en poco tiempo, históricamente hablando, de vivir en las cuevas que encontraba en la naturaleza a construir su propia habitación.

A medida que inventaba nuevos artefactos, su vida mejoraba y se reproducía más. De este modo, pronto hubo hombres viviendo en todos los rincones del planeta, incluso los más inhóspitos, como los desiertos y los polos.

Pero los artefactos del hombre no siempre eran buenos para el resto de los habitantes de la tierra, incluso para las plantas. Muchos de sus inventos mataban especies animales y vegetales, y conforme pasaba el tiempo, los desechos y la contaminación iban cubriéndolo todo.

Un buen día se dieron cuenta de que estaban matando al planeta y que si no se detenían, toda la vida sobre la tierra desaparecería. Se reunió el gran consejo humano para decidir qué hacer respecto a lo que ocurría, pero no se pusieron de acuerdo. Unos decían que se detuviera toda la producción de materiales contaminantes, sin importar el costo que tuviera, otros decían que se debía pensar primero en la sociedad humana y su bienestar. Pero se olvidaban que la sociedad humana vivía gracias al planeta.

Tanto desacuerdo los llevó a una gran guerra y la guerra terminó de destruir lo poco que se iba salvando. El planeta tierra quedó envuelto en una enorme nube negra, a oscuras completamente. Bastaron apenas unos días para que los humanos se dieran cuenta de su gran error. Las plantas, los animales, todo moría por millones, también los hombres.

Fueron tres terribles meses, hasta que ya no quedó nada. Los hombres habían olvidado lo que los animales siempre supieron. No debes tomar del planeta más de lo que necesitas para vivir, así te asegurarás de permitirle regenerar sus recursos y siempre tendrás bienestar.

Autora: Andrea Sorchantes

Valor del cuento

“El hombre ha pisado la tierra” es un cuento que nos habla sobre lo que podría pasarnos si no tomamos conciencia sobre el cuidado del planeta. Busca enseñarnos el valor de la naturaleza y la importancia del cuidado del ambiente.


La Madre Naturaleza
La Madre Naturaleza

La madre naturaleza vivía feliz, se despertaba y el sol resplandecía, el aire acariciaba toda clase de plantas, el ciclo de la germinación se iniciaba con la ayuda del aire y algunos animales, las aves se posaban sobre los arboles y fabricaban sus nidos.

Ella también tocaba las nubes y producía la lluvia, los ríos seguían su cauce, la hierba en los campos reverdecía, los cultivos daban su fruto, todo era armonía, todo seguía su curso normal.

Hasta que un día el desbastador apareció con su deseo de colonizar y poblar la tierra, con su afán de conseguir riquezas. Y empezó una ardua labor de destrucción; taló los arboles cerca a los ríos, contaminó las aguas con sus basuras, descubrió el petróleo y en su lucha de poder por las riquezas del oro negro, lo vertió en las aguas sin piedad. Tanto daño sobre esta pobre madre, traería fatales consecuencias.

Y una mañana el panorama era desolador, el señor tiempo apareció cambiante, unos años fueron de muchas lluvias; durante estos meses, los ríos crecieron y se salieron de sus cauces, las inundaciones no se hicieron esperar, los cultivos se dañaron, los animales morían de frío. Luego apareció la sequía, los ríos parecían hilos de agua, escaseaba este líquido, la tierra se estaba volviendo estéril, los peces, las plantas, los animales se estaban muriendo y los humanos empezaron a padecer de extrañas enfermedades en la piel a causa del calentamiento global. Se había desencadenado una guerra por el agua, todo parecía un extenso desierto, donde reinaban las tierras áridas.

Y el destructor no reaccionaba, entonces su familia empezó a padecer las consecuencias de sus nefastas acciones.

Y al ser tocado donde más le dolía, éste no podía conciliar el sueño. Cuando por fin una noche quedó profundamente dormido, pudo ver como en éste se sentía muy triste y corría buscando al creador de la vida para que lo ayudara a hablar con la madre naturaleza, y cansado de tanto rogar a nuestro Padre él lo llevó ante la presencia de ella:

Y al verlo le preguntó:

-¿Qué quieres de mi, acaso no estás conforme con el daño que me has hecho?

-¿No sabes que destruyéndome también terminaras con tu existencia y la de todos los humanos?

El no sabía cómo mirarla, finalmente se arrodilló y les pidió perdón a Dios y a ella, por todo el daño que había causado y le suplicó que lo deje enmendar su error, si todavía se podía hacer algo. Hubo un silenció que puso a sudar frio al hombre de la preocupación, hasta que por fin ella le respondió:

-Pregúntale al padre, para ver si él te da una segunda oportunidad.

Y el hombre elevó su mirada al cielo y dijo:

-Padre te he fallado, y le he fallado a nuestra madre naturaleza, pero por favor perdóname y ayúdame, necesito que los dos me den su apoyo para restablecer todo o lo que me sea permitido.

Los dos lo miraron y le sonrieron, no sin antes hacerle prometer, que jamás debería contribuir con la destrucción de todo lo creado.

La mañana siguiente Dios le dio el poder a la naturaleza para que iniciara su restauración. Ella tocó las nubes y hubo lluvia, la hierba reverdeció y más tarde el sol salió con su esplendor, el viento acarició las plantas, las aves revoloteaban de alegría, los animales corrían felices y el hombre se arrodilló y le dio gracias al padre celestial por salvar a tiempo nuestra amada Madre Naturaleza.

Un mejor Planeta para Todos

Un mejor Planeta para Todos

El señor Pacho Basurín, estaba muy enfermo! El era abuelo de cinco nietitos, Plasti Quito Tetrin Seco, Papelin Carto Seco, Botellín Vidrio Seco y sus primos Restito Húmedo y Aceitín Recuperado.

Un día el abuelo los llamó para hablar con ellos de un gran secreto que tenía guardado. Los cinco nietos acudieron y se reunieron alrededor de su anciano y enfermo abuelo para escuchar atentamente lo que les quería decir.

El anciano mientras tosía y tosía pudo hablarles contándoles el gran secreto de la naturaleza.

Toda la tierra, los mares, sus ríos, lagos y arroyos, los animales y plantas y el aire que nos rodea fue dado en herencia a la humanidad para que los hombres la cuiden, vivan en ella, pero no la maltraten.

A veces los hombres no son tan inteligentes como deberían, les dice, apenas se le podía entender… Tosiendo nuevamente les dice que no queda tiempo, que es hora para cumplir con una gran misión.

Esa misión consistía en ir a todos los lugares, encontrar a otros iguales a ellos e invitarlos a sumarse a la gran misión encomendada para salvar al mundo.

Fue así que los cinco nietos se encontraron con sus amigos y decidieron organizarse para poner manos a la obra.

Se dividieron en grupos con distintos colores: a Plasti Quito Tetrín Seco, le toco el amarillo, a Papelin Carto Seco, el marrón, a Botellín Vidrio Seco, el verde, a Restito Húmedo el azul y a Aceitín Recuperado, el ocre.

Cada grupo estaba conformado por todos los colores. Así formados fueron recorriendo distintos lugares, como: las cocinas de los hogares, los frentes de los edificios, las cocinas de los restaurantes, las oficinas, negocios, escuelas, etc.

Juntos pudieron hacer comprender a la gente que deberían separar sus residuos por tipos y tirarlos en el tachin del color correspondiente. Esa iba a ser la manera de poder recuperar a la tierra de la grave enfermedad que afectaba al abuelo.

Cada comunidad iba a poder separar los residuos dándoles el valor que se merecían, o volver a trabajar otra vez hasta que llegue a su final, cumpliendo con la función para lo que fueron creados.

La tierra de esta manera, iba a desahogarse y a recuperarse de la enfermedad, al no sobrecargar la ni contaminarla, todos iban a poder vivir mejor, con salud, con higiene, con más dinero para poder comprar las cosas necesarias y con educación, que es lo que nos sirve para elegir lo mejor para nuestras vidas.

A cada lado donde los tachines iban, la gente colaboraba con ellos, y de tanto que lo hacían se acostumbraron a cumplir con esas buenas costumbres.

Los tachines fueron reproduciéndose día tras día, salvaron a su abuelo, del ahogo y las afecciones que sufría y siguieron su camino, siempre en el lugar requerido y realizando su trabajo.

De vez en cuando los primos iban a contarle al abuelo los resultados de su misión, orgulloso de ellos los premió dándole un diploma con un sello y un nombramiento de honor por salvar al mundo.

Por último les pidió que a todos lados donde vayan hagan llegar estos mensajes de que “la recuperación de los materiales está al alcance de todos y que entre todos podemos cuidar de nuestro entorno” y que “Reciclar es de sabios”.

Y colorín, colorado este cuento se ha terminado.

Y colorín, colorete este cuento es de juguete, entra por un zapato y sale por un zoquete…

La niña que salvó el Planeta

La niña que salvó el Planeta

La niña que salvó el Planeta

Esto érase, que se era
una niñita cualquiera
que soñaba despierta
con salvar el planeta.
Era una niña muy lista,
además de una artista,
con cuerdas, latas, chinchetas
hacía bellas marionetas.
Los cartones y cajas usaba
para hacer casas de hadas
que con arte pintaba
y con macarrones decoraba.
El agua no malgastaba,
pues sabía se necesitaba,
que las plantas morían
si agua no bebían.
Las luces pronto apagaba,
pues además le molestaba
que la gente malgastara
mientras otros no tenían nada.
A su madre regañaba
si veía que con laca se peinaba
pues el aire enrarecía
y la atmósfera hería.
Todo quería reciclar
y a la gente enseñar,
mas como era pequeña
no le querían escuchar.
Así que una cosa decidió,
y es que iba a estudiar
para maestra poder ser
y enseñar a la tierra querer.
Mientras, haría una cometa
con una cola violeta
donde pondría papelitos
con muchos consejitos.
En cada ciudad uno caería,
 algún niño lo leería
y entonces aprendería
a ser mejor cada día.
Si no, terremotos y sequía
los veremos enseguida
pues la Tierra se queja
de que ya se siente vieja.
Que nos hemos descuidado
y la hemos maltratado,
mientras ella nos recordaba
que vida y belleza albergaba.
Por ello se siente morir
y nos quiere advertir
que, de no curar su herida,
la perderemos en su agonía.
Y colorín, colorado
el planeta aún no se ha salvado
pero aún está en tu mano
el tenerlo limpio y sano.
Miren Sagrario Vidondo.

Lo más importante del mundo el AGUA


Lo más importante del mundo el agua

“Mamá, ¿qué es lo más importante en el mundo?” pregunta la pequeña Yuli, con su voz dulce y tierna. “Tú, mi amor” responde su madre. “No mamá. Me refiero a lo más importante para ti para mí, para todos.” “No lo sé, hija”. “¿Qué crees tú?”. “He pensado en algo que te puede ayudar. Anota en tu libreta las cosas que haces y lo que necesitas para hacerlas. Aquello que se repita en tu cuaderno será lo más importante. Así lo hizo la pequeña Yuli. Esta mañana, al levantarme, me fui a bañar: necesité jabón, esponja, toalla y agua.  Me cepillé los dientes y necesité pasta, cepillo, vaso, y agua. Desayuné y necesité comida, cubiertos, trastos y agua. Fui al baño y antes de salir me lavé las manos y necesité jabón y agua. En clase, pinté un cuadro  y necesité acuarelas y agua. Llegué a casa muy cansada y necesité agua. Ayudé a mamá a lavar la pecera y necesité esponja, una red y mucha agua”. Al final del día, Yuli empezó a contar lo que se repetía en su cuaderno: agua, agua, agua. “Para todo necesito agua mamá. Creo que ya sé que es el agua, porque la necesito, porque me gusta, porque nadie podría vivir sin ella y porque fue lo que más veces anoté en mi cuaderno”. “Bien, Yuli. Así descubriste esto hoy. Mañana, al leer este cuento todo el mundo lo sabrá y cuidarán de ella porque es lo más importante del mundo”.

Los cuentos del abuelo(Los Arboles)


Siempre me han gustado los cuentos de mi abuelo. Cuando viene a cuidarme por las tardes y me empiezo a aburrir me cuenta una historia. A veces son divertidas, otras de aventuras, y muy poquitas son de miedo, pero hoy me contó una historia triste. 

Mi abuelito me dijo que hacía mucho, mucho, pero que mucho tiempo atrás, la Tierra, que es el planeta donde vivimos, tenía unos seres llamados Árboles. 

- ¿Árboles? -le pregunté riéndome un poco, porque el nombre me sonó gracioso, pero él se puso muy serio y se le formaron arruguitas en la frente, como cuando la abuela cambia el canal de la tele. 
- Sí, árboles. -me dijo él- Esta historia es real así que escucha con atención. 

Yo, que soy muy bueno y obediente, me senté en mi silloncito rodeado de cojines y le presté mucha atención. 
- Los árboles eran unos seres vivos que no hablaban. Ellos nos daban sombra para que no pasáramos calor en verano, ni nos quemara el sol, también fabricaban oxígeno para que pudiéramos respirar y vivir sanos, y sus ramas, algunos meses al año, nos daban fruta y nos la daban ¡gratis! Su color verde decoraba nuestras calles y nuestros parques. Cuando mi abuelo llevaba un ratito contándome la historia le pregunté: 
- ¿Y por qué se fueron esos seres, abuelito? Y él me contestó: 

- Pues se fueron porque nosotros hace mucho, mucho tiempo los cortábamos para hacer papel, quemábamos la casa donde vivían, que se llamaba bosque, para construir centros comerciales y edificios, y cuando quedaban ya muy poquitos y se dieron cuenta de que aunque nos hacían muchos regalos nosotros no los queríamos, decidieron desaparecer. Yo, cuando me dijo todo eso, me quedé con los ojos muy abiertos mirándole fijamente, ya que todos los regalos que decía mi abuelo que nos daban esos seres llamados árboles, ahora son muy caros y hay muy poco. Por ejemplo, el oxígeno lo fabrica una máquina que tenemos que llevar encima siempre y huele muy mal; la sombra no hace falta porque el sol hace ya algún tiempo, siempre está cubierto por unas nubes muy sucias y grises que nunca hacen llover, y la fruta solo la puedes comer una vez al año porque hay muy poca y dice papá que es muy cara. Los parques solo son de tierra y plantas pequeñas que pinchan y pican mucho si las tocas. Así que le dije a mi abuelito Pepesito: 

- ¿Volverán algún día los árboles? Y él me contesto: 
- Ellos están esperando que nosotros, los seres humanos, dejemos de ser tan egoístas y nos demos cuenta de que todo lo que nos regala la naturaleza se puede agotar y debemos demostrarle que estamos agradecidos siempre que podamos, intentando no malgastar los recursos que nos quedan, como el agua, porque si se enfada con nosotros lo que nos queda hoy también podría irse con ellos para no volver jamás. 

Y a mí solo me quedó una pregunta más que hacerle a mi abuelito cuando terminó la historia tan triste que me acababa de contar: 
- Abuelito, antiguamente nosotros, los seres humanos, éramos muy tontos, ¿verdad? 

Las Plantas Amigas


Las plantas amigas
                   
Autor: Irene Hernández
Edades: Todas las edades
Valores: ayudar, respeto por el medio ambiente
Las plantas amigas Josito era un niño al que le encantaba la naturaleza. Todos los días paseaba por el parque y recogía toda la basura que la gente dejaba por allí.
Un día hizo una excursión al campo con los compañeros del colegio y, cuál fue su sorpresa cuando vio que un grupo de niños comenzó a arrancar plantas, flores y a pisar arbustos.
- ¡No hagáis eso! ¡Parad! ¡Hacéis daño a las pobres plantas! – gritaba Josito.
Pero los niños se reían de él y no le hacían ni caso.
- ¡No digas tonterías! ¡Las plantas no sienten nada! – le contestaban los niños riéndose.
Josito iba detrás de ellos recogiendo todo lo que iban dejando por el suelo e intentando cuidar el entorno para que aquello no quedara hecho un asco. Incluso hablaba con las plantas para darles cariño…
- ¡Uhhhh! ¡Mirad a Josito! ¡El novio de las plantas! ¡Ja, ja, ja! – gritaban los niños burlándose de él.
Pero Josito seguía a lo suyo, convencido de que lo que hacía era bueno para las plantas y la naturaleza.
Un día, mientras estaba en casa, escuchó ruidos en el jardín y, cuando salió a ver qué ocurría, no podía creer lo que sus ojos veían:
- ¡Todas las plantas y flores estaban destrozadas! ¡Las han arrancado! – lloraba Josito mientras observaba como todo su jardín estaba destrozado.
Josito sabía que habían sido aquellos niños y se sintió muy mal, aunque rápidamente se puso a arreglar todo y a plantar las plantas que aún se podían salvar.
Estuvo horas y horas arreglando el jardín y cuando ya estaba regándolo, de repente vio como las plantas cobraban vida.
- Josito, ¡Muchas gracias por cuidarnos tanto! ¡Si no fuera por personas como tu, no habría plantas en el mundo! – le dijeron las plantas.
Josito pensó que estaba soñando pero se puso muy feliz al ver que las plantas le hablaban.
-Las plantas amigas Siento mucho lo que os han hecho esos niños…¡No entiendo cómo pueden ser tan malos! – les dijo Josito.
- ¡No te preocupes! ¡Se nos ocurrirá un plan para que aprendan la lección! – contestaron las plantas.
Al día siguiente, cuando los niños malos vieron que Josito había arreglado el jardín, quisieron pisotearlo y destrozarlo de nuevo, pero, esa vez, ocurrió algo que no esperaban…
¡Todas las plantas cobraron vida y se llevaron un susto terrible!
Los niños salieron corriendo mientras las plantas les advertían de que no debían volver a hacer eso o ellas mismas se encargarían de convertirlos en plantas.
Los niños se asustaron tanto que, al final, aprendieron la lección y nunca más lo volvieron a...

El Viejo árbol

Autor:
Irene Hernández

Edades:   Todas las edades

Valores:   respeto por el medio ambiente

El Viejo árbol

Érase una vez un árbol que tenía cientos de años. Era tan viejo que todos los animalitos del bosque lo conocían y siempre estaba lleno de pajaritos y animales que se sentaban en sus ramas.

Todas las primaveras el árbol se llenaba de bonitas hojas verdes y de riquísimos frutos y eso hacía que se sintiese muy feliz.
- ¡Venid a mis ramas a cobijaros del sol y a trepar para divertiros! ¡Además podréis comer todo lo que queráis! – decía el árbol a todos.

Un día, unos niños pasaron por allí y vieron al hermoso árbol. Todos fueron a subirse a su tronco. El árbol estaba muy contento porque estaba haciendo feliz a los niños. Claro que en ese momento no se imaginaba lo que acabaría ocurriendo.

Los niños iban cada día a jugar al árbol y como no tenían ningún cuidado y sólo se preocupaban por pasárselo bien, arrancaban sus hojas y partían sus ramas. 
Los animalitos se iban asustados en cuanto los veían. 
- ¡Ahí vienen los niños! ¡Tened cuidado! – gritaban los animalitos.

El pobre árbol estaba cada vez menos frondoso y tenía muchas ramas partidas. Se sentía débil y mustio y echaba de menos a los animalitos que ya no se atrevían a subirse a sus ramas. 

Unos pajaritos se dieron cuenta de que el árbol estaba muy triste y se acercaron a preguntarle:
- Viejo árbol, ¿Por qué estás tan triste?
- Me encanta que todos vengan a jugar con mis ramas y a comer mis frutos, pero hay unos niños que cada vez que vienen me hacen mucho daño y asustan a los animalitos – respondió el árbol.

Los pajaritos se quedaron muy tristes al ver que aquel árbol tan viejo estaba perdiendo toda su hermosura y fuerza. Tenían que conseguir por todos los medios que los niños lo cuidasen para que recuperase su fuerza y pudiese seguir haciendo feliz a todos.

Entonces, fueron a hablar con los niños:
- Amigos, acabamos de ver al Viejo árbol del bosque y nos ha contado que estáis haciéndole daño en sus ramas y su tronco. Se siente cada vez más débil y el resto de animalitos se asustan mucho al veros.

Los niños, que no eran conscientes de que realmente estaban comportándose mal con el árbol, respondieron:
- A ese viejo árbol no le pasa nada porque nosotros juguemos en sus ramas. Si se las partimos y le arrancamos las hojas ya le saldrán otras. ¡Los árboles están para eso!

Los pajaritos advirtieron a los niños de que era necesario cuidar a los árboles y plantas porque si no los cuidaban cada día, habría un día en el que perderían toda su fuerza y nunca más podrían brotar hojas ni dar frutos para comer, pero a los niños les dio igual y siguieron actuando igual.

El Viejo árbol estaba cada vez más débil. Todos los animalitos estaban muy preocupados sobre todo cuando vieron que al llegar la primavera el árbol no tuvo ni una sola hojita verde y no dio ningún fruto del que pudieran comer.


El Viejo árbolentonces, fueron a hablar con los niños de nuevo para que vieran lo que estaban consiguiendo. Pero por mucho que los animalitos les explicaban lo que pasaba, a los niños les daba igual.
- ¡No pasa nada! ¡Ya darán hojas y frutos! ¡Nosotros no tenemos la culpa! ¡A los árboles se les pueden arrancar las hojas y partir las ramas! – decían

Pasaron los años y el Viejo árbol ya no tenía ninguna fuerza y los animalitos no sabían qué hacer. 
- Niños, ¿veis como llevábamos razón? Este árbol dejará de vivir si no dejáis de tratarlo mal – dijeron los animalitos.

Los niños, al ver que el árbol realmente estaba tan débil, se dieron cuenta de que habían cometido un error muy grande y se sintieron muy mal.
- Esto es por nuestra culpa, lo sentimos muchísimo. No lo hemos tratado bien y ahora el árbol está a punto de morir... Tenemos que hacer algo.

Los niños aprendieron la lección y nunca más trataron mal a los árboles y las plantas y con la ayuda de los animalitos mimaron tanto al árbol que consiguieron que volviera a estar frondoso y lleno de hojas y frutos.

El Árbol que no tenia hojas


Era un árbol tan feo, tan feo, que no tenía hojas. Estaba solo en el campo y nunca había visto otro árbol. Por eso no sabía que los árboles tienen hojas. Y tampoco sabia que él era tan feo. Pero un día oyó decir a unos niños:
-¡Vaya porquería de árbol!
-No sirve para nada.
-Ni siquiera tiene hojas.
Entonces se puso triste porque se enteró de que era feo. Y le dijo al Sol:
-Tú que eres tan poderoso, ¿puedes darme hojas?
El Sol le contestó:
-Yo no puedo dar hojas a las árboles. Vete tú a buscarlas.
Y el arbolito dijo:
-No puedo. Mis pies están clavados en el suelo.
Otro día dijo al Viento Gris:
-Tú que eres tan poderoso, ¡dame algunas hojas!
Y el Viento Gris le contestó:
-Yo sé quitar las hojas de los árboles, pero no sé cómo se ponen. No puedo ayudarte.
Pasó la Lluvia y el árbol le dijo:
-Señora Lluvia, mis pies están clavados en el suelo. ¿Puedes traerme algunas hojas para adornar mis ramas?
Y la Lluvia le contestó:
-Yo no puedo darte hojas. Yo sólo sé llorar. Voy a llorar por ti.
La Lluvia se alejó, llorando.
-¡Ay, Señor, qué desgracia! ¡Un arbolito que no tiene hojas!
El pobre arbolito sin hojas se quedó aún más triste. Y decía:
-He acudido a los más poderosos y no me han ayudado. ¡Ya nadie podrá ayudarme!
Pero un buen día dijeron los niños:
-¡Vamos a adornar este árbol!
Trajeron papel de colores: rojo, verde, azul, amarillo... Y lo cortaron en pedacitos y lo fueron pegando en el arbolito. Y al cabo de un rato el arbolito quedó lleno de hojas. Hojas azules y rojas, hojas amarillas y verdes.
Y pasó el Sol y se quedó un rato largo mirando, porque nunca había visto un árbol tan hermoso.
Pasó el Viento Gris y se paró en seco:
-¡Vaya con el arbolito! ¡Qué hojas tan bonitas ha encontrado!
Y el Viento Gris dio una vuelta para no arrancarle ninguna.
Pasó la Lluvia, y al ver aquellas hojas rojas, azules, amarillas y verdes, se le cortaron las lágrimas y dijo:
-¡Qué pena! ¡Ya no podré llorar más por este arbolito!
Y la señora Lluvia se marchó con sus lágrimas a otra parte.
Luego vinieron los niños y bailaron en torno al arbolito, que ya estaba muy contento con sus preciosas hojas.

Pepe y el Bosque Encantado


Cuenta que un buen día Pepe después de desayunar tomó el hacha y se dispuso a ir al bosque por leña, ya que era domingo y debía tener leña para toda la semana poder preparar los alimentos.

Al llegar al bosque, Pepe revisaba cuidadosamente cada árbol para de esta forma saber cual sería el que le funcionaría como leña en el hogar. De repente dio con el indicado, era grande y también muy frondoso.

Pepe se dispuso a cortarlo con el hacha, pero el árbol se movía y no permitió que el hacha lo tocara, Pepe soltó el hacha y se estrujaba los ojos ya que no podía creer lo que estaba sucediendo, nuevamente toma el hacha y ¡Zas! quiso cortar el árbol pero el árbol se movía como si no quisiera que Pepe lo cortara…

De repente Pepe escuchó una voz: Me puedes decir ¿por qué me quieres cortar? – Pepe buscaba a la persona que le hablaba –
y de repente el árbol mueve una de sus ramas y Pepe descubre con gran asombro que quien le hablaba era el árbol que él se disponía a cortar, y entonces inicia un interesante diálogo entre los árboles y Pepe.

Pepe: Yo tenía entendido que los animales y las plantas no podían hablar.

Árbol: Yo no quería hablarte, por eso me movía pero tú no me diste otra opción.

Árbol: Lo que sucede es que los demás arboles que ya has cortado eran muy tímidos, pero yo no voy a permitir que me cortes sin antes escucharme.

Pepe: Pero yo necesito la leña para poder cocinar los alimentos para mi familia. ¿Qué vamos a comer?

Otro árbol le dice: Pero necesitamos recordarte ciertas cosas que estás olvidando. Por ejemplo: No recordabas que nosotros, los árboles, somos los pulmones de la tierra; tampoco recordabas que somos el hogar de muchos animales y, de seguro también habías olvidado que cada vez que cortas a uno de nosotros debes sembrar tres.

Pepe, después de un silencio le dice a los árboles: tienen toda la razón yo sólo estaba pensando en mí y en mi familia, si yo corto cada semana un árbol y no siembro ninguno, un día no tendremos árboles para sacar leña para cocinar nuestros alimentos y también poder construir muebles o casas.

De repente se escucha un sonido como un aleteo, era una mariposa muy linda que interrumpió la conversación entre Pepe y los árboles. Dice Pepe: qué linda mariposa tiene unos colores muy brillantes jamás había visto una igual.

La mariposa se detiene y le responde: ¿Qué no me había visto? A mis amigas y a mí nos encanta este lugar, aquí crecimos y en las ramas de estos árboles pudimos desarrollar nuestras alas. Puedes ver aquellas flores, en ellas nos posamos todos los días para alimentarnos.

Entonces la flor interviene diciendo: A nosotras nos gusta que las mariposas nos visiten porque toman nuestro néctar y también llevan nuestro polen a donde van y de este modo nos reproducimos y nunca estamos solas. Cuando cortas un árbol, éste al caer daña nuestros pétalos y jamás volvemos a ser las mismas.

Pepe: Discúlpenme, no sabía el daño que les hacía a todos.

Otra mariposa le dice a Pepe: Lo importante es que estás aprendiendo. Mira aquí a los árboles, a las flores y a nosotras el viento nos hace bailar. ¿Te gustaría que te mostráramos como bailamos?

Mariposa: Salgan Mariposas no teman. Las flores, los árboles y nosotras vamos a bailar para el leñador. ¡Sopla viento!

Y de repente se sintió una brisa agradable y se escuchó una música muy bonita y suave, entonces las mariposas, las flores y los árboles comenzaron a bailar.

Que mágico momento, Pepe observaba impresionado lo que pasaba frente a sus ojos.

Cuando la música termina Pepe le dice a todos: Les prometo que jamás le haré daño, que siempre los cuidaré.

Árbol: Sabemos que necesitas nuestra leña para cocinar tus alimentos, pero te has dado cuenta de todo lo que afectas cuando cortas un árbol.

El otro árbol: Tienes que saber también que los suelos así como también los ríos sufren mucho cuando talas los árboles.

Mariposa: Nosotros los animales, quedamos sin hogar, la mayoría de las aves viven en los árboles.

Flor: Lo más importante es que sepas que el planeta es único y por lo tanto los humanos deben preocuparse por proteger y no destruir el ecosistema.

Aquel día Pepe aprendió una gran lección, todos nos necesitamos para poder vivir. Volvió a casa con la leña y con la promesa de regresar a plantar los árboles para no afectar el bosque que para él y su familia era de tanta utilidad y además representaba el lugar de muchos animales y plantas.

La Planta Medicinal


Erase una familia que vivía en el campo y le gustaba mucho la naturaleza y los animales todos los días se iban a revisar al bosque a ver que había muerto para sembrar más árboles o plantas y ellos tenían un lago muy grande a donde tenían muchos peces y todos los días les echaban la comida y tenían un gran galpón de gallinas criollas y les ponían muchos huevos y de eso se alimentaban y también vendían demasiados panales y con la plata compraban su alimento y tenían dos vacas que les daban demasiada leche como para hacer queso y venderlo a los vecinos y la señora tenia demasiadas matas en su casa sembradas y muchas de ellas servían para medicina tenían muchas plantas distintas y muy bonitas sus hijos que eran tres cuidan mucho los animales y les echan agua a las matas esta familia vivía de manera feliz de vivir en el bosque ellos aconsejaban muy bien a sus vecinos de que no fueran a contaminar el medio ambiente porque la naturaleza es muy bonita.

Pero un día llego una familia a vivir en el campo pero a ello no les gustaba demasiado la naturaleza y un día la familia que cuidaba el bosque les fue diciendo a todos los vecinos que si iban a dar un paseo por el bosque para recoger todas la basuras que hubieran y sembrar más árboles y cuando llegaron a donde los nuevos y le dijeron ellos les dijeron la naturaleza no sirve para nada la naturaleza es una porquería y todos los vecinos pensaron que iban a tener muchos problemas con ellos por esa causa de no gustarles la naturaleza y todos los dejaron en paz y no volvieron a comentar nada y un día escucharon un ruido por allá en el bosque donde estaban los mejores arboles del bosque y se fueron a revisar eran los nuevos con unas guadañas dañando todas las plantas del bosque y tumbando los árboles para leña para el fogón y todos los vecinos se reunieron para hacer ir a esa familia y un día estaban arreglando las cosas para irse y cuando fueron por sus hijos que estaban en el bosque uno de ellos se había cortado con una planta muy fina y filosa y el muchacho estaba muy mal y tuvieron que ir a decirle a los vecinos que les ayudara que el hijo estaba muy mal y uno de los vecinos fue y arranco una planta medicinal para curarlo y le hicieron una bebida y cuando se la tomo al rato sintió el alivio y esa familia se puso a pensar que la naturaleza si servía y se pusieron a arreglar las matas del bosque y todos los vecinos les dijeron sirve que la naturaleza es muy linda y sirve para todo y la familia entro en razón y ayudo al bosque y vivieron felices en el bosque ayudando a los animales y las plantas.

El Bosque Herido

Un día Pepe salió de paseo con sus padres, cerca del camino observó que estaban quemando una maleza. Le preguntó a su papá:
-¿Por qué hay gente sin conciencia que daña el ambiente?
-Su padre le contestó;
- Porque no saben el daño que le están ocasionando al ambiente.
-Pepe respondió a sus padres:
-¿Por qué no les explicamos que debemos cuidar el medio ambiente como si fuera nuestra propia vida…?
-Ellos le dijeron:
-Sí hijo, trataremos de hablar con esas personas.
Monografias.com
El incendio quemaba árboles como el sauce, roble, pinos y muchas plantas que se caían poco a poco, por la mano perjudicial del hombre.
Pepe observó desde la orilla del camino, cómo algunos animalitos huían del calor. Pájaros, conejitos, ardillas, morrocoyes, chigüires, mariposas, todos buscaban refugio, y hasta una culebra se arrastraba hacia la carretera para salvar su vida.
El bosque herido por el fuego se veía muy triste y solo. A pesar de que llamaron a los bomberos forestales, se quemó una gran parte de él.
Fue destruido por el hombre, en vez de cuidarlo, para que los árboles protejan el ambiente y sirvan de nido a las aves y animalitos del bosque.
No había quedado nada en pie, sólo uno que otro ratón y unas cucarachitas que aguantaban el fuego escondidos en los peñascos.
Monografias.com
Monografias.com
Ya no habrían más nidos para los pájaros, follaje para los animales que buscaban en sus raíces huir de los rayos del sol. Sus ramas verdes y brillantes ya no se extenderían en el abanico verde y colorido del bosque.
Monografias.com
Sólo debajo de una piedrecita, Pepe observó en un rincón del fallecido bosque, cómo se asomó tímidamente una pequeña hojita verde, componente de una plantita que acababa de nacer: era un semilla de arbolito, que había quedado latente bajo las piedras, quienes la cuidaron, cobijándole del fuego, se había alimentado de las aguas subterráneas de la madre tierra, a su lado otras semillitas aún dormían plácidas, pero muy pronto despertarían.
Monografias.com
No todo se había perdido: la naturaleza empezaba de nuevo su ciclo vital. Los arbolitos irían despertando poco a poco y se irían creciendo empezando el ciclo de la vida. Lo demás lo haría el sol, el agua. Crecerían hasta llegar a ser tan altos como los que habían sido quemados. Una esperanza nacía: el bosque volvería a ser lo que antes era: un remanso de paz y naturaleza para los animales silvestres. Un ratoncito asomó su trompa desde una caverna.
Monografias.com
… Las pequeñas hojitas verdes se alimentarían del sol, del agua, y todo volvería a ser como antes…. El bosque ya no estaba herido... Renacía feliz…
FIN

Las Super Abejas

        
Autor: Eva María Rodríguez
Edades: A partir de 4 años
Valores: respeto por el medio ambiente
Las super abejas 

Los humanos han tenido que abandonar la tierra tras décadas intentando salvar la capa de ozono y depurar el agua para tener agua potable para todos. La mayoría han emigrado a otras galaxias. Pero Crispín y su familia decidieron quedarse en la Luna.
En la Luna, Crispín y su familia vivían en una especie de casa prefabricada instalada sobre la superficie lunar cubierta por una gran bóveda. Era como una ciudad en miniatura. Tenían de todo. Los padres de Crispín habían logrado crear un ecosistema artificial en el que no faltaba de nada.
- Papá, ¿por qué nos hemos quedado tan cerca de la Tierra y otros se han ido mucho máś lejos? -preguntó un día Crispín-
- Porque nosotros vamos a salvar la Tierra -dijo su padre-
- ¡Sí, hombre! ¡Que te lo crees tú! -dijo Crispín, entre burlón y desafiante-. Miles de científicos llevan décadas intentándolo. ¿Qué vas a hacer tú que no puedan hacer ellos?
- Yo tengo una idea mejor -respondió su papá-. ¿Me ayudarás?
- Bueeeno... -dijo Crispín. En el fondo, adoraba la idea de volver a la Tierra.
- ¿Cómo lo vas a hacer? -preguntó el niño-
- Mi proyecto tiene nombre: "Las super abejas" Mira hijo, la gente no se ha ido de la Tierra solo porque no quedase agua potable o la capa de ozono estuviera destrozada. Hace siglos que los científicos inventaron un forma de crear ozono artificial. En cuanto al agua, todavía es posible depurarla.

- Entonces, ¿cuál fue el problema? -preguntó Crispín.
- Las abejas se extinguieron casi por completo -respondió su papá-. Nosotros nos vinimos aquí con las últimas cien abejas que quedaron vivas.
- ¿Y por eso te pones el traje de astronauta para entrar en la zona prohibida? -preguntó Crispín-.
- Algo así -respondió su papá.
- Cuéntame más -pidió el niño.
Las super abejas- Las abejas son fundamentales para la polinización. Es algo complicado. Digamos que sin polinización no crecen los cultivos y sin cultivos no hay comida, ni para los humanos ni para los animales -dijo el papá de Crispín.

- Entonces… ¡Nos hemos idos porque no había comida en la Tierra! -dijo sorprendido Crispín.
- Exacto -dijo su papá. Pero tengo ya casi listo una gran batallón de super abejas para volver a la Tierra. Las dejaremos allí, a ver si van consiguiendo algo. Poco a poco iremos llevando algunos de los animales que nos hemos traído, cuando críen y podamos asegurar la continuidad de la especie.
Con el tiempo, el plan del papá de Crispín dio sus frutos y los humanos pudieron volver de nuevo a la Tierra. Eso sí, esta vez comprendieron lo importante que era cuidar más del medio ambiente si no querían volver a lamentar las consecuencias.

El Mapache Ecológico

Autor:
Silvia García

Edades:A partir de 4 años

Valores:RESPETO MEDIO AMBIENTE

Los mapaches son animales pequeños, del tamaño de un gato, de pelo largo y color gris plateado. Tienen una cola larga y peluda de anillas grises y blancas que mueven a un lento son. Poseen una característica mancha de pelo negro que va desde las mejillas a los ojos como si fuera un antifaz. Pero en el caso de nuestro amigo, su antifaz no es negro, sino de color verde y por eso lo llaman: el Mapache Ecológico.

El Mapache Ecológico había vivido siempre dentro de un gran bosque Americano Salvaje hasta que un buen día la ardilla jefa empezó a mover su rama para despertarlo:
- ¡Mapache Ecológico!¡Mapacheeeee despierta! – Gritaba sin parar-.
- ¿Qué pasa?¿Qué pasa? ¿De dónde viene este escándalo?
- Mapache estoy muy preocupada, una de mis ardillas ha escuchado a unos cuantos humanos que llegaron esta mañana al bosque decir que iban a talar nuestros árboles para construir un gran hotel rural. Si esto fuera así, tendríamos que escapar. 
- ¡No puede ser! Echaré un vistazo esta tarde por la zona sur del bosque a ver si obtengo más información.

Tras conseguir algo de comida, Mapache se puso en marcha, con su lento caminar necesitaría un par de horas para llegar a la zona sur donde suelen acudir los humanos. Nada más acercarse a esa zona sus pelos ya se pusieron de punta. Todo lo que le había dicho la ardilla jefa era verdad. Descubrió a un montón de humanos con grandes camiones, con muchas hojas en la mano y varios de ellos con prismáticos observando al resto de sus colegas animales para ver en qué árboles dormían. ¡Esto era el fin! 

Mapache dio la vuelta y aviso lo más rápido que pudo a todos los animales. Se reunieron y decidieron que tendrían que dividirse y buscar un nuevo hogar antes de que los humanos les dieran caza y destrozaran sus casas. Verlo sería muy doloroso.

Mapache no tenía un sitio donde ir así que decidió caminar hacia el sur de nuevo, pasar por la zona donde estaban los humanos y ver qué había más allá. 

Estuvo tres días caminando sin descanso muerto de hambre cuando de repente se dio cuenta de que sus patas ya no tocaban la fresca hierba. 
- ¿Qué esto? – Preguntó en voz alta-.
- ¡Asfalto! Y ten cuidado, que casi me pisas – Le contestó una hormiga-
- ¡¡¡Asfalto!!! ¿Estoy en la ciudad?? – dijo Mapache mirando al suelo con cuidado-.
- Claro. Creo que estás un poco perdido, ¿verdad?
- Sí, un poco..
- Anda ven. Creo que te puedo ayudar, sígueme...

El Mapache Ecológico siguió muy agradecido a la hormiga y llegó hasta lo que los humanos llamaban parque. 

- Mapache aquí tienes árboles, escóndete detrás de un tronco y cuando se haga de noche súbete a la copa de uno de ellos a dormir. 
- Muchas gracias, hormiga. Nunca olvidaré tú ayuda-.
- De nada, amigo – La hormiga se despidió y se fue en busca de alimento-.

El Mapache Ecológico

Mapache no quería estar muchas horas detrás de un tronco, pues le daba miedo que se le acercara algún perro así que se fue a dar un paseo por los alrededores del parque. Tras una hora de paseo su asombro fue mayúsculo:
- ¡Cuánta contaminación! ¡Por eso los humanos no tienen casi árboles a su alrededor! ¿Qué es toda esta suciedad? ¿y toda esta basura? Si voy a quedarme a vivir aquí tendré que hacer algo por cambiar todo esto. 

En vez de dormir, nuestro Mapache Ecológico se pasó la noche haciendo carteles con papel de la basura y con hojas de los jardines y se dedicó a pegar carteles por toda la ciudad: NO TIRES BASURA AL SUELO, CUIDA DEL MEDIO AMBIENTE.

La gente observaba los carteles sorprendida y poco a poco comenzaron a hacerles caso y ser más responsables con el medio ambiente. La ciudad se convirtió en un lugar mejor para todos y aunque nadie sabía a ciencia cierta quién había puesto esos carteles allí, el Mapache Ecológico se convirtió en un gran héroe anónimo.

La Bruja Basurera


Autor:   Irene Hernández
Edades:   A partir de 4 años
Valores:   respeto por el medio ambiente
La Bruja Basurera

Érase una vez, una bruja malvada que tenía muy malas intenciones. Quería conseguir que los niños tirasen basura en la calle y ensuciaran todo porque cuanta más basura tirasen, más fuerte y poderosa sería ella.

La bruja tenía claro sus objetivo. Con su fuerza y sus poderes se apropiaría del planeta para transformarlo en un lugar oscuro, feo y lleno de basura.

Cuando veía que algún niño estaba buscando una papelera en la calle para tirar basura, la bruja mandaba a unos bichos voladores que les susurraban al oído:
- ¡No hay papeleras! ¡No busques porque no hay ninguna! Tira la basura al suelo, ¡qué más da! Nadie se dará cuenta...

Los bichos embrujaban la los niños hasta que conseguían estos tirasen la basura al suelo.

- ¡Jajajaja! ¡Todo se está llenando de basura! ¡Dentro de poco conseguiré ser tan fuerte y poderosa que destruiré el mundo! – gritaba la bruja mientras veía toda la basura que había en las calles.

Los bichos malvados tenían tanto poder que consiguieron que todas las personas dejaran de usar las papeleras y contenedores y que tirasen la basura al suelo o en mitad de la naturaleza, hasta que todo estuvo sucio y asqueroso.

La bruja, deseando de hacer el mal, poco a poco, convirtió los bosques en lugares oscuros sin árboles ni ríos, las ciudades cada vez eran más feas, los animales desaparecieron del mundo y dejó de haber comida para las personas. El mundo se llenó de basura y la bruja lo convirtió todo en un lugar en el que no se podía vivir.

Un día, un pájaro gigante que vivía en otro planeta, vio desde el espacio que el planeta Tierra estaba diferente. Ya no se veía el azul de los ríos y mares, ni el verde de los bosques. Así que decidió acercarse un poco más para ver qué ocurría.
- ¡No puede ser! ¡Pero si está todo lleno de basura! – se sorprendió el pájaro

El pájaro gigante volvió a su planeta para contar a todos lo que estaba pasando. Allí todo el mundo cuidaba la playas, los bosques o los ríos y respetaba a los animales y las personas. 
Cuando contó en su planeta la tragedia, todos los habitantes se reunieron para buscar un plan.

- ¡Pidamos ayuda al Mago Educ! Él sabrá qué podemos hacer para devolver la vida a nuestro planeta vecino – dijo uno de los habitantes.
Todos fueron a buscar al mago para explicarle lo que ocurría. El mago, muy sorprendido por lo que oía, les dijo:
- ¡Esto tiene que ser obra de la malvada Bruja Basurera! ¡Creo que tengo la solución!

La Bruja BasureraDe repente, el mago empezó a meter en una olla gigante un montón de cosas raras: un calcetín roto, una lata de atún, el plástico de una bolsa de gusanitos, un montón de cáscaras de fruta y un líquido verde fluorescente que hizo que saltaran chispas.
- Ya está lista la pócima. Ahora tenéis que rociar a la bruja con ella. Si lo lográis haréis que pierda sus poderes y todo vuelva a la normalidad. Además también hará que todos los niños de la Tierra aprendan que no deben tirar la basura a la calle.

Los pájaros gigantes fueron muy valientes y se ofrecieron a venir a la Tierra para lanzar la pócima sobre la bruja.

Fue difícil, pero finalmente lo consiguieron. Cuando la pócima cayó sobre la Bruja Basurera, poco a poco todo volvió a ser como siempre. Los bosques, los ríos, las playas y las ciudades volvieron a brillar y a recuperar su esplendor y, desde aquel momento, nunca nadie volvió a ensuciar el planeta.

Misión: Limpiar la playa


Autor:Eva María Rodríguez

Edades:Todas las edades

Valores: entrega, respeto por el medio ambiente

Misión: Limpiar la playa

Había una vez una playa maravillosa. Su arena era suave y blanca. El mar que la bañaba tenía el agua más bonita que jamás se hubiera visto. Incluso el Sol, que puede ver todas las playas del mundo, pensaba que era la más maravillosa de todas. 

A la gente también le gustaba mucho esta playa, y siempre estaba llena. A todas horas, las personas se congregaban allí, incluso de noche. Cada vez tenía más y más gente. 

Poco a poco, la gente fue siendo descuidada, y la playa empezó a ensuciarse. Y el agua empezó a llenarse también de porquería. Y cuando la arena y el agua estuvieron sucísimas y el Sol, al ver la playa tan fea, dejó de ir tanto por allí y la gente hizo lo mismo, dejando la playa abandonada a su suerte.

Un día aparecieron por la playa Los Trotaplayas, un grupo de jóvenes que se dedicaban a explorar las costas. Su misión era hacer fotos para mostrar en internet las mejores playas del mundo. Cuando se encontraron aquel basurero en la que se suponía que era una maravillosa, se asustaron mucho.

- Será mejor que nos marchemos -dijo uno de los muchachos-. Desde luego que esta no es una de las mejores playas del mundo.
- Hemos recorrido cientos de kilómetros para llegar hasta aquí -dijo otro-. No podemos ignorar esto y marcharnos sin más.
- Entonces, ¿Qué propones? -preguntaron todos a la vez.
- Limpiemos playa y ocupémonos de que esto no vuelva a pasar, ni aquí ni en ninguna otra playa.
- ¡¡De acuerdo!! -gritaron todos a la vez-

Con mucho esfuerzo y dedicación los Trotaplayas se ocuparon de limpiarlo todo. El Sol, que los veía trabajar duramente, les ayudaba esforzándose por alumbrarles durante más tiempo y dándoles el calor justo que necesitaban. 

Misión: Limpiar la playa El mar, al ver el esfuerzo de los chicos, les ayudó empujando toda la suciedad hacia la orilla para que les fuera más fácil recogerla.

Cuando por fin acabaron, la playa estaba como en sus mejores tiempos. La arena volvía a ser blanca y suave y el agua limpia y cristalina. Y la gente empezó a ir de nuevo. 

Desde entonces la playa no ha vuelto a estar sucia. De eso se encargan los Trotaplayas que, desde entonces, se llaman los Vigilaplayas, y se dedican a enseñar a la gente a cuidar de ellas. 

Cuentan que mucha gente se ha convertido en Vigilaplayas desde entonces, y que se han convertido en una gran familia de la que han surgido también los Vigilaríos y los Vigilabosques. Nadie sabe quiénes son pero gracias a ellos vivimos en un lugar mejor.

Los cuatro contenedores


Autor:   Yolanda Fernández
Edades:   Todas las edades
Valores:   respeto por el medio ambiente,comprensión
Los cuatro contenedores

El Señor Agrio Gris llevaba trabajando en la calle Desesperante nº 30 desde hacía ya tantos años que todos habían perdido la cuenta. Era un contenedor gris, anticuado y muy gruñón. Con él, trabajaban otros tres contenedores.

El contenedor Verde Botella, conocido como Iglú, se había indigestado en más de una ocasión por comer botellas con tapones y viejas tazas de porcelana. Su plato favorito eran los tarros de legumbres y de postre los frascos de mermeladas, pero no siempre podía degustar esos alimentos porque había días que tenía que colgar un cartel de "Estoy malito" porque se indigestaba al comer tapones que la gente olvidaba en las botellas. Su carácter comprensivo y generoso, le hacía olvidarse pronto de estos descuidos de los ciudadanos. 

El contenedor Azul Celeste era un sabelotodo. Siempre ponía al día a los demás sobre las noticias gracias a los periódicos y revistas.

Don Amarillo Alegre fue el último contenedor en incorporarse a la plantilla de trabajo, pero su buen humor le hizo hacerse amigo de todos muy rápidamente. 

Agrio Gris, siempre había sido el contenedor más tristón y el que menos hablaba de los cuatro. No hacía nunca partícipes a los demás de sus problemas. Así que poco sabían los otros tres que lo estaban llenando con bolsas de basura repletas de todo tipo de enseres que no debían ir a parar allí. A veces ni se molestaban en cerrarlas correctamente y Agrio Gris padecía una tremenda alitosis. 

Cada vez estaba de peor humor y tremendamente enfadado porque le usaban incorrectamente. Estaba perdiendo su característico color gris para tornarse en un negro opaco y de aspecto terrible.

Un día, el Señor Agrio Gris comenzó a escupir todas y cada una de las bolsas de basura que los ciudadanos depositaban dentro de él. Y Amarillo Alegre que siempre fue el contenedor más divertido y animoso no tardó en hacer lo mismo. La verdad es que nunca le habían usado bien en ese barrio. En vez de introducir envases de plástico, latas de refresco y conservas, la gente le llenaba de residuos que debían ir a parar a Verde Botella o al señor Agrio Gris 

La calle pronto se cubrió de desperdicios.

Los cuatro contenedoresAl contenedor Verde Botella le apasionaba la naturaleza, no podía ver el parque lleno de basura y los árboles llenos de envases. De modo que les propuso:
- ¿Y si nos ponemos carteles indicando dónde deben dejar cada residuo? Así ayudaremos a los ciudadanos a no equivocarse al tirar la basura.
- ¡Buena idea! – contestó Azul Celeste. 
- ¡Me apunto! - dijo finalmente Amarillo Alegre.
- ¡Ni hablar!- gruñó Señor Agrio Gris.

Verde Botella entendía que Agrio estuviera muy molesto, pero trató de convencer a su compañero:
- Vamos Agrio, demos otra oportunidad a los ciudadanos.
- Venga Agrio, hay que tener confianza en las nuevas generaciones. Si no les ayudamos nunca aprenderán a reciclar – comentó Azul Celeste.
- Bueno – accedió finalmente el viejo contenedor.

Y tras colocarse unos carteles enormes que les cubrían por completo indicando qué debían tirar en cada uno de ellos, lograron que los ciudadanos usaran correctamente cada contenedor.




¿Sabías Qué?

Los seres humanos poseemos una curiosidad innata, y está comprobado que, si dejamos de estimularla, el aburrimiento adormecerá nuestra inteligencia.

Para saciar esa curiosidad, creamos contenidos de Educación Ambiental de la más alta calidad, y sólo pedimos que nos ayuden a difundirlos por favor:

También te puede interesar

501182079851498961

También te puede interesar

Publicar un comentario

Síguenos

Lo más destacado

item