Consumo Responsable

Consumo Responsable

Consumo Responsable


Contenido

  • Introducción
  • ¿Qué es Consumo Responsable?
  • ¿Cual es la Importancia del Consumo responsable?
  • ¿Cuales son los puntos a tener en cuenta sobre el consumo responsable?
  • ¿Cual es el Rol de las empresas?
  • ¿Cuales son los criterios ambientales para un consumo responsable?
  • Consejos
  • Conclusiones
  • Fuentes
  • Compartirlo
  • Comentarios


Los ciudadanos tenemos a nuestro alcance una herramienta fundamental de cambio social, el consumo. Como consumidores y ahorradores tenemos la oportunidad de utilizar nuestro criterio de decisión de acuerdo a nuestras convicciones y promover, a través de nuestros patrones de compra e inversión, la construcción de la sostenibilidad.


¿Qué es Consumo Responsable?

Consumo responsable es un concepto defendido por organizaciones ecológicas, sociales y políticas que consideran que la humanidad haría bien en cambiar sus hábitos de consumo ajustándolos a sus necesidades reales y optando en el mercado por bienes y servicios que favorezcan la conservación del medio ambiente y la igualdad social.

El consumo responsable es una manera de consumir bienes y servicios teniendo en cuenta, además de las variables de precio y calidad, las características sociales y laborales del entorno de producción y las consecuencias medioambientales posteriores. Cada producto o servicio tiene una historia: antes de llegar a la góndola o local comercial, los mismos han pasado por distintas instancias (materia prima, fabricación o ensamblado, distribución, canales de venta, etc.).


¿Cual es la Importancia del Consumo responsable?

El concepto de consumo responsable es relativamente novedoso y ha comenzado a utilizarse en los últimos años para marcar la necesidad de las poblaciones humanas respecto de cambiar sus hábitos de consumo y la forma en la que las mismas afectan al medio ambiente. El consumo responsable podría ser descrito como un conjunto de prácticas y estrategias de gran importancia que están pensadas para permitir al ser humano llevar a cabo sus actividades normales y cotidianas con una diferente perspectiva sobre el uso que se hace de los recursos naturales y de los desechos que se generan.

El consumo responsable supone justamente un elevado nivel de conciencia sobre las acciones que nosotros como seres humanos llevamos a cabo cada vez que consumimos algún tipo de producto o bien. Si tenemos en cuenta que estamos en la actualidad en el momento de la historia con mayor cantidad de población mundial (que incluso supera a toda la población humana histórica) y que actualmente gran parte de las comunidades urbanas son capitalistas y consumistas, es fácil entender la necesidad y la importancia del consumo responsable como modo de revertir y detener el creciente abuso que se hace de los recursos naturales, la contaminación en aumento y el desecho de bienes permanentes.

Para los que proponen el consumo responsable, es esencial que el ser humano comience a llevar a cabo estrategias de consumo pensadas, concientes y amigables con el entorno natural. Así, algunas de las actitudes que se proponen es limitar el consumo exagerado y abusivo respecto de bienes de menor necesidad como muchos de los implementos tecnológicos que se fabrican para durar tan solo un par de años y ser así constantemente renovados. Al mismo tiempo se aconseja la utilización de materiales que puedan ser fácilmente reciclados y que no supongan un desgaste irrecuperable de recursos no renovables como el petróleo (además contaminantes muchos de ellos). En este aspecto, el uso adecuado de la energía en sus diferentes formas es importante, así como también la utilización cada vez mayor de tipos de energía ecológicas y no contaminantes.

Otro elemento muy significativo que plantea el concepto de consumo responsable es aquel que tiene que ver con el consumo de bienes locales, volviendo en algún modo a épocas anteriores en las que el ser humano debía adaptarse a las características del ambiente, produciendo y consumiendo lo que de él se podía obtener en lugar de consumir productos traídos de territorios lejanos, encarecidos y responsables del gasto energético en el transporte y empaquetamiento.


¿Cuales son los puntos a tener en cuenta sobre el consumo responsable?

Las siguientes recomendaciones o medidas, y muchas más, se consideran como prioritarias para el consumo crítico, consciente y responsable en el mundo actual, tanto a nivel personal como profesional o empresarial. Entre ellas están:

Considerar el impacto ambiental desde el punto de vista del ciclo de vida del producto a comprar, valorando los procesos de producción, transporte, distribución, consumo y residuos que deja el producto.

Determinar la huella ecológica producida por un determinado estilo de vida y consumismo.

Determinar qué empresas, productos y servicios respetan el medio ambiente y los derechos humanos para preferirlos frente a otros que no cumplan con los citados requisitos.

Plantear el tipo de comercio que se desea favorecer.

Asegurar la calidad de lo comprado.

Determinar que daño haría a usted o su negocio si lo que compró no es legal según tu país.


¿Cual es el Rol de las empresas?

En el futuro se espera que las grandes empresas incorporen esta modalidad para la elaboración de sus productos. Como ejemplo actual podemos citar la utilización por parte de algunas empresas de envases de vidrio. El consumidor que elige estos envases está propiciando una menor generación de basura (lo envases de vidrio son reutilizables) y una menor contaminación, ya que el vidrio se degrada casi diez veces más rápido que el plástico.

Fomentar un consumo responsable es entender que los recursos naturales no son renovables y que las generaciones futuras deben tener las condiciones necesarias para poder vivir. El consumidor elige en el mercado la historia que se contará en el futuro.

Podríamos esquemáticamente distinguir tres aspectos fundamentales o formas de consumir que constituyen lo que se denomina consumo responsable:

El consumo ético requiere introducir aspectos valorativos a la hora de consumir o de optar por un producto. Se hace especial énfasis en la austeridad, es decir, se trata de discernir entre las necesidades reales y las creadas por la publicidad que incentiva el consumo como forma de alcanzar la felicidad y el bienestar (consumismo). Esta mirada crítica lleva a una reducción en la cantidad de productos consumidos y por lo tanto disminuye el volumen de basura y la contaminación que se produce en la producción y el consumo.

El consumo ecológico implica un circuito básico de producción a partir de la reducción, la reutilización y el reciclado de los distintos productos sociales. También se analizan los productos de origen orgánico poniendo el acento en la generación de una agricultura y ganadería ecológicas, la opción por la producción artesana, y todas aquellas formas de producción que no deterioren las condiciones del medio ambiente.

El consumo social o solidario es el que tiene en cuenta las relaciones sociales y condiciones laborales en las que se ha elaborado un producto o brindado un servicio. Se podría incluir al comercio justo, el que propone acercar al productor con el consumidor final para eliminar las mediaciones que elevan los precios. Se trata de pagar lo justo por el trabajo realizado, tanto a los productores de las zonas periféricas como a los que están en nuestro ámbito local, y de potenciar alternativas sociales de producción e integración, promoviendo un desarrollo equitativo y sustentable.


¿Cuales son los criterios ambientales para un consumo responsable?

Para ejercer un consumo responsable podemos hacernos una serie de preguntas:

¿Necesito lo que voy a comprar? ¿Quiero satisfacer un deseo? ¿Estoy eligiendo libremente o es una compra compulsiva? ¿Cuántos tengo ya? ¿Cuánto lo voy a usar? ¿Cuánto me va a durar? ¿Podría pedirlo prestado a un amigo o a un familiar? ¿Puedo pasar sin él? ¿Voy a poder mantenerlo/limpiarlo/repararlo yo mismo? ¿Tengo ganas de hacerlo?

¿He buscado información para conseguir mejor calidad y menor precio? ¿Cómo me voy a deshacer de él una vez que haya terminado de usarlo? ¿Está hecho con materiales reciclables? ¿Las materias primas que se usaron son renovables? ¿Hay algo que yo posea que pueda reemplazarlo? ¿Te has informado de quién y cómo se ha realizado el producto?

Cada uno de nosotros tenemos que dar la respuesta teniendo en cuenta que, en la mayoría de los casos, realizar un consumo responsable sólo implica realizar un cambio en nuestros hábitos de consumo que no conllevan comportamientos muy diferentes a los que ya tenemos, no producen inconvenientes considerables y no requieren esfuerzos específicos adicionales.

A la hora de comprar recuerda:

  • Debes hacerte las preguntas señaladas anteriormente y, sobre todo, si lo que vas a comprar va a satisfacer realmente una necesidad o deseo, o bien si lo compras compulsivamente.
  • Piensa a qué tipo de comercio quieres favorecer. No olvides que consumir productos locales, productos ecológicos o de comercio justo, productos naturales y productos reutilizados y reciclados, son sin duda las mejores opciones medioambientales y sociales.
  • Infórmate a cerca de las repercusiones sociales y medioambientales de los bienes y servicios. Pide información. Es tu derecho.
  • Asegúrate de la calidad de lo que compras, de cara a adquirir bienes más saludables y duraderos.
  • Busca alternativas que minimicen la explotación de los recursos naturales: segunda mano, reutilizar, intercambios, reparación.
  • Haz un buen mantenimiento de las cosas y cuando acabe la vida útil de un producto, ten en cuenta las posibilidades de reciclar los materiales de que está hecho.

Consejos

Salud del medio ambiente

  • La organización Ecologistas en Acción ha publicado una serie de consejos para el consumo responsable. Estas recomendaciones son:
  • Ser ecologista y evitar la contaminación.
  • Antes de comprar algo, reflexionar detenidamente si realmente se necesita comprarlo o si es está siendo guiando por la publicidad.
  • Al decidir comprar algo, averigua muy bien de qué materia prima se fabrica, de qué manera su proceso de manufacturación impacta al medio ambiente y si genera algún daño o injusticia social.
  • También considera el impacto ambiente y al entorno social (especialmente el cercano a ti) que tiene el uso de lo que piensas comprar.
  • Al comprar algo, considera también el impacto causado por los residuos y la basura que genera.
  • Evita los productos de descartables, si no son estrictamente necesarios.
  • Rechaza las bolsas de plástico que dan en supermercados y comercios. En o posible, al hacer una compra, lleva tus propias bolsas de tela, de papel, de cartón o incluso las de plástico usadas anteriormente hasta que sean inservibles.
  • Compra el contenido y no el envase. Muchas veces se paga más por todo lo que implica la fabricación y la eliminación de los envoltorios, que se tiran directamente a la basura, que por el contenido.
  • Recicla antes que comprar, muchas de las cosas que están para tirar se pueden volver a utilizar de otras maneras y formas (usa tu imaginación).
  • Evita las comidas baratas y los productos muy envasados. Las fiambreras y los tarros de cristal son una forma más ecológica que guardar los alimentos en plástico y aluminio.
  • Dar prioridad a productos con envases retornables o reutilizables.
  • Si utilizas artículos desechables, que sean de materiales compostables, biodegradables o, en todo caso, reciclables. Por ejemplo platos, vasos, cubiertos, bolsas, bolígrafos desechables de materiales compostables, como bioplásticos, en lugar de plásticos.
  • Apagar todo cuando no lo necesites.
  • No encender la calefacción cuando no la necesites.

Sector financiero

Buscar bancas alternativas que tengan negociaciones éticas y responsables.



Conclusiones

Cada vez que se adquiere algo, se está dando un voto a favor de los productos comprados, de los procesos utilizados en su fabricación, de la generación de ciertos tipos de residuos. Si el productor tiene vínculos con otras organizaciones que se comportan de manera que poco ética o dañina para la comunidad en general, también se está apoyando su accionar. Al dejar de consumir un bien o servicio se está quitando apoyo a la organización que los produce o que se lucra de ellos. 

Con cada compra se está ejerciendo un derecho al voto. Por ejemplo, si no se está de acuerdo con la manera en que los medios de comunicación muestran el mundo o una situación en concreto, al seguir al medio se está apoyando su accionar, y al dejar de seguirlo se está votando en contra de su accionar. Si otras personas hacen lo mismo, y además hacen sentir su descontento, a medio plazo quienes anuncian en este medio se irán retirando (pautas en medios que tienen gran cobertura, no en los que la pierden) y la organización se debilitará.

Por Consumo Responsable entendemos la elección de los productos y servicios no sólo en base a su calidad y precio, sino también por su impacto ambiental y social, y por la conducta de las empresas que los elaboran.

Otra acepción de Consumo Responsable, o consumo crítico, complementaria a la definición anterior, es aquel que implica consumir menos, eligiendo consumir sólo lo necesario, y estando atentos a cómo nos influye la publicidad en la creación de necesidades superfluas.

Es un imperativo de nuestro tiempo la realización de un cambio social en torno a nuestros hábitos de consumo. El principio fundamental es que todos somos corresponsables con nuestra compra de los impactos sociales y ambientales de la producción.

En el medio ambiente, soporte de la vida en la Tierra, teniendo en cuenta que debemos priorizar productos con menores impactos ambientales y reducir el consumo de los limitados recursos naturales de que disponemos.

En las personas, asumiendo y defendiendo solidariamente la obligación de garantizar los mismos derechos para todas ellas.

Cuando añadimos el calificativo de responsable a nuestro consumo estamos significando la importancia que tiene el consumidor para elegir entre las diversas opciones que le ofrece el mercado de bienes y servicios, teniendo en cuenta los productos que valoran la justicia social, la ética y la solidaridad, y la protección del medio ambiente.

La ciudadanía puede convertir su capacidad de compra en un importante instrumento de presión; como dice una organización pionera en estos temas, puede “votar por sus valores a través de su acto de compra”. El consumidor y consumidora  tienen a su alcance la posibilidad de premiar a los mejores y rechazar a los peores, exigiendo el cumplimiento de determinadas garantías sociales, laborales y medio ambientales.









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