Glifosato

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Glifosato

El glifosato es un herbicida que ha sido clasificado recientemente por la Organización Mundial de la Salud como “probablemente cancerígeno para los seres humanos”

¿Sabes qué es el glifosato? Es el principal componente del herbicida más vendido del mundo. Está en nuestros parques, cultivos y alimentos. Y ha sido clasificado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como “probablemente cancerígeno para el ser humano".

El glifosato es el principal componente del herbicida denominado Roundup, que ha sido desarrollado por Monsanto, y es uno de los productos que mayores beneficios le genera a la compañía. Millones de hectáreas de tierras de cultivo, e incluso parques y aceras, se rocían con Roundup cada año para matar las llamadas "malas hierbas". Y acaba llegando también a los productos con los que nos alimentamos.

Ante este anuncio de la OMS, que pone en riesgo su lucrativo producto, Monsanto está ya tratando con todos sus medios de desacreditar el estudio. Sin embargo, los gobiernos y autoridades europeas deberían escuchar las evaluaciones de la OMS muy en serio y definir ya una hoja de ruta para actuar. Es necesario que se adopten rápidamente medidas de precaución para preservar nuestra salud y el medio ambiente.

Tenemos la oportunidad de lograr que se comprometan a frenar el uso del glifosato y a apoyar un modelo de agricultura ecológica, que no dependa de sustancias peligrosas, respete la salud de las personas y el medio ambiente y nos provea de alimentos sanos para todos hoy y en el futuro.


¿Que es Glifosato?

El glifosato es un herbicida de amplio espectro que fue por primera vez comercializado por Monsanto con el nombre de Roundup en la década de 1970. Desde que su patente caducó en el año 2000, numerosas compañías producen hoy glifosato con diferentes nombres comerciales. Sin embargo, el Roundup de Monsanto sigue siendo el herbicida más vendido en el mundo.



Glifosato Impacto en la Salud y el Medio Ambiente


Impacto en la salud Glifosato

Desde hace décadas se viene denunciando los potenciales efectos dañinos del glifosato para la salud humana, pero nunca se han llegado a tomar medidas. El resultado: millones de hectáreas de tierras de cultivo, los parques y hasta las aceras son rociadas con glifosato cada año en todo el mundo.

En marzo de 2015 la Agencia para la Investigación sobre el Cáncer (IARC, por sus siglas en inglés), dependiente de la Organización Mundial de la Salud (OMS), ha clasificado el glifosato como “probablemente cancerígeno para los seres humanos”. Esta clasificación se basa en la evidencia limitada en seres humanos pero una fuerte evidencia de que es cancerígeno para los animales. También se sospecha que actúa como un disruptor endocrino y que es tóxico para la reproducción.

Los científicos han detectado este "probable" carcinógeno humano en nuestro aire, la lluvia, e incluso en nuestros cuerpos.

El informe de Greenpeace “Los plaguicidas y nuestra salud: una preocupación creciente” muestra como los plaguicidas afectan a nuestra salud y que entre los principales grupos de riesgo y más vulnerables se encuentran los agricultores, sus familias, los fetos, bebés y niños pequeños. Para aquellas personas que no nos encontramos en estos grupos la alimentación es la principal vía de exposición a los plaguicidas.


La autorización para el uso del glifosato en la UE termina en diciembre de 2015, por lo que se encuentra en un proceso de reevaluación. En este proceso es fundamental que se tenga en consideración la investigación de la OMS.

Glifosato Impacto en el medio ambiente

El uso de glifosato tiene graves impactos en el medio ambiente, puesto que afecta a los demás seres vivos como a los seres humanos, contamina los suelos y el agua. Hay evidencias científicas suficientes que demuestran que el glifosato tiene un impacto perjudicial sobre los organismos acuáticos, desde algas microscópicas hasta peces y moluscos, pasando también por las ranas y sus renacuajos pero también puede afectar a organismos del suelo, como las lombrices de tierra, fundamentales para mantener e incrementar la fertilidad del suelo.

Por otro lado, el uso del glifosato puede tener un impacto directo en plantas no-objetivo pudiendo conducir a una pérdida de especies silvestre que incluso pueden estar amenazadas. También impacta en la reducción generalizada de la diversidad y cantidad de especies y puede afectar seres vivos cruciales para la agricultura, como son los polinizadores, puesto que disminuye la diversidad y la oferta de alimento.

Además, su uso masivo, sobretodo asociado con los cultivos transgénicos que son tolerantes a este compuesto, hace que las “malas hierbas” se vuelvan más resistentes y sea mucho más difíciles de erradicar, ampliando el uso de sustancias químicas peligrosas aún más y las concentraciones utilizadas (se pasan a utilizar otras sustancias e incluso a mezclar varias). Todo ello reduce aún más los ya escasos beneficios económicos de los agricultores.


Alternativas

La industria química en sus agresivas campañas de marketing nos ha querido convencer que hoy en día no es posible mantener la agricultura sin recurrir a los insumos químicos de síntesis (fertilizantes y plaguicidas). Esto está llevando a la agricultura a un callejón sin salida al provocar el desequilibrio ecológico, pero crea una dependencia absoluta respecto a los insumos agrícolas. Las compañías químicas velan así por sus intereses (el máximo beneficio económico) sin mirar al interés general (salud pública y protección del medio ambiente).

Sin embargo, la agricultura ecológica muestra cada día que no solo es la mejor opción para proteger nuestra salud y el medio ambiente sino que es capaz de alimentar al planeta si se hacen las inversiones adecuadas  y ser una fuente imparable de empleo verde.

Muchas son las técnicas que se utilizan en la agricultura ecológica, silvicultura y jardinería para controlar las plantas adventicias. Entre ellas se encuentra el incremento de la diversidad de cultivos, la rotación de cultivos, la eliminación manual y mecánica, los acolchados o el pastoreo.

Las plantas adventicias en las lindes de los cultivos son incluso benéficas pues son fuente de alimento diverso para las especies polinizadoras como las abejas y refugio de especies beneficiosas que ayudan a controlar las potenciales plagas de insectos. 

En modelo de agricultura ecológica se promueve el equilibrio ecológico basado en la biodiversidad, siendo la única forma de garantizar alimentos sanos para hoy y también en el futuro.


¿Cómo me puedo proteger frente al glifosato?

Si eres un agricultor o agricultora, o aplicador de plaguicidas, lo mejor que puedes hacer es dejar de utilizar el glifosato y, a corto-medio-plazo, cambiarte a la agricultura ecológica, porque aunque dejes de utilizar herbicidas seguirás estando expuesto a muchos otros plaguicidas nocivos.

Si vives en una ciudad o pueblo evita las zonas donde se fumigue con plaguicidas, pero sobretodo presiona a los responsables políticos para que los dejen de utilizar en espacios públicos.

Puesto que la alimentación es una de las principales vías de exposición a los plaguicidas para las personas que no estamos expuestas directamente, aumenta el consumo de productos ecológicos y pide a las tiendas donde habitualmente compras que amplíen la oferta de estos productos, para que todas las personas puedan acceder a ellos.

Por último, pero no menos importante, únete a miles de personas que exigen a los responsables políticos que se prohíba el uso del glifosato.





¿Sabías Qué?

Los seres humanos poseemos una curiosidad innata, y está comprobado que, si dejamos de estimularla, el aburrimiento adormecerá nuestra inteligencia.

Para saciar esa curiosidad, creamos contenidos de Educación Ambiental de la más alta calidad, y sólo pedimos que nos ayuden a difundirlos por favor:

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