Ética Ambiental



Ética ambiental

A mediados del siglo pasado, comenzó a denunciarse públicamente los daños que en el medio ambiente perpetraban tanto las industrias como los hombres con escasa conciencia respecto del respeto por el medio ambiente.

En tanto, esta creciente situación disparó la necesidad de la creación de un espacio específico que vele por el cuidado de nuestra naturaleza y que en caso contrario castigue a quienes no obran en este sentido.


¿Que es la Ética Ambiental?

La ética ambiental o ética del ambiente es la parte de la filosofía y la ética aplicada que considera las relaciones éticas entre los seres humanos y el ambiente natural o medio ambiente. Ejerce influencia en una larga lista de disciplinas como el Derecho, sociología, economía, ecología, geografía, etc. En su campo incluye la estética de la naturaleza y otras ramas de la investigación filosófica (epistemología, metafísica, axiología, etc.)

Por su parte, podemos entender por ética del medio am­biente a la rama de la ética que analiza las relaciones que se establecen entre nosotros y el mundo natural que nos rodea.


Origen

El área académica de la ética ambiental surgió como respuesta al trabajo de científicos como Rachel Carson que con su libro Primavera Silenciosa (1962) denunciaba el efecto medioambiental de los pesticidas de uso agrícola, la publicación del Informe del Club de Roma Los límites del Crecimiento (1972) o el Informe Brundtland (1987). Aquí es cuando la contingencia político social urge a los filósofos para la consideración filosófica de todos los problemas ambientales. Además, el influyente ensayo previo de Aldo Leopold A Sand County Almanac. The Land Ethic (1949) donde el autor expone que las raíces de la crisis ecológica son fundamentalmente filosóficas. Otros títulos importantes que dieron inicio y marcaron la necesidad de una ética ambiental fueron El concepto de moralidad de William Frankena (1966) y La tragedia de los comunes de Garret Hardin (1968).

La primera revista internacional en este campo surgió en Estados Unidos: Environmental Ethics en 1979, y luego apareció en Canadá (1983) The Trumpeter: Journal of Ecosophy. La primera revista británica Environmental Values fue lanzada en 1992.


Importancia de la Ética Ambiental

La ética ambiental, que pertenece a la filosofía, es un aspecto importante de la educación ambiental, cuyo fin es concientizar y sensibilizar a la sociedad para que su comportamiento genere formas nuevas de relación con el medio ambiente. El desarrollo del aspecto axiológico (de los valores) contribuye a construir una actitud de preservación, valoración del entorno y responsabilidad social como garantía para futuras generaciones. 

La conducta antisocial del ser humano respecto de su ecosistema y del medio ambiente en general, genera problemas ambientales que dan cuenta del grado de pertenencia e identidad de las comunidades. La actitud del hombre es la causante de los problemas ambientales, en relación estrecha con la crisis de valores de las sociedades contemporáneas, que no contemplan la necesidad de preservar un medio ambiente de calidad para el futuro. 

La educación ética pretende lograr una reflexión crítica de la relación del hombre con la naturaleza, acerca del manejo adecuado del entorno asumido como propio. Formar también individuos que reorientan la cultura científica al servicio del ser humano, con una perspectiva ética basada en los valores acerca de la utilización de la ciencia y la tecnología sobre la naturaleza. La ética ambiental se basa en la justicia social sin discriminación ni distinción de raza, casta, sexo, ideología, religión o nación. El hombre debe vivir en armonía con la naturaleza para actuar como guardián o cuidador del medio ambiente, de modo de lograr un futuro saludable ecológicamente para las generaciones venideras.

Es decir, la ética ambiental propone una normativa moral que exige responsabilidad por parte de las empresas y de los hombres en cuanto al cuidado de nuestro entorno natural.

La propuesta fundamental de esta rama de la ética es procurar el bienestar entre la sociedad y la naturaleza para que los seres humanos podamos desarrollarnos en un ambiente natural cuidado.

En este sentido la ética ambiental profundiza y aborda temas como ser: las obligaciones que los individuos tienen con el medio ambiente y en orden a ello cómo deben ordenar sus acciones para no afectarla; también, la ética ambiental propone que el ser humano debe ser responsable de todo el planeta que habita por lo cual deberá actuar en función de cuidarlo a futuro para que sus acciones no afecten su presente inmediato pero tampoco a su prójimo.
En tanto, tal cuestión únicamente será plausible de lograr con el compromiso efectivo de los hombres.


Fundamentos Ética Ambiental

Martínez, A. (2001), define “la ética ambiental como la reflexión racional y práctica sobre los problemas derivados de la relación del hombre con la naturaleza”. Se plantea entonces una redefinición de la ética vista no sólo como ocupada de los valores y normas del ser humano, sino aplicada a su interacción con todos los seres vivos y a su supervivencia. La que evidentemente esta en entre dicho si la actitud de tirar desperdicios con descuido en playas, calles, ríos, entre muchos otros, no es modificada y se comienza a valorar el ambiente como habitad y como parte de la responsabilidad social de cada uno de los ciudadanos.

Maya, A. (1990) plantea “que una sociedad Ambiental, será aquella sociedad que se construya a partir de valores ético-ambientales, que implican una descentración del problema de la vida a la vida humana, y que introduzca en su ética, el respeto y la responsabilidad a todas las formas de vida y a lo que la sustenta, dentro de una perspectiva sistémica, ecológica e integral”. De acuerdo a Maya, con la emergencia del hombre del medio ambiente se inician transformaciones del medio ecosistémico. El ser humano se caracteriza por elegir las respuestas que da ante una situación determinada, justo lo que lo diferencia de los otros animales, y en esas respuestas juega un papel muy importante el libre albedrío que lo caracteriza. La capacidad de tomar decisiones, que vista como una capacidad inherente a lo humano, lleva a las culturas a construir sus formas adaptativas de manera diversa.

Ramírez, R (1990) propone tres componentes, que constituyen las bases para una ética ambiental: la libertad, la responsabilidad y la solidaridad.

Asumiendo la libertad si existe un mínimo de respeto por el suelo común, que es la naturaleza, que hace posible las acciones libres de los hombres. La libertad es la base de la responsabilidad y la solidaridad; la libertad sólo es posible si hay una comprensión consiente de la naturaleza.

La responsabilidad, común denominador de todos los pensadores ambientales, es el segundo principio que plantea, por el principio de Jonas en cuanto a que el hombre debe responder por sus actos a la vida misma.

La solidaridad es el tercer principio para la construcción de una ética ambiental. Consiste en aceptar que los otros seres vivos, humanos y no-humanos, tienen el mismo derecho a la vida que cualquier otro ser, por lo que dilapidar, tirar o subutilizar destruir, el patrimonio de la tierra, expresa una ingratitud frente a la naturaleza y arriesga su supervivencia, por ende apuntando hacia la autodestrucción de la vida misma. En este sentido se debe agregar que la solidaridad incluye igualmente el estar ligado a la protección de la madre tierra. Estableciendo conscientemente el comportamiento ético que garantiza la supervivencia, de los seres humanos y de los seres que componen los ecosistemas.


Código de Ética Ambiental una Propuesta de Gestión y Desarrollo

La ejecución de un código de ética ambiental adaptado a la ley y a la norma local, donde la participación de Gobernaciones, Alcaldías, empresarios y ciudadanos comunes es fundamental para facilitar la protección del medio ambiente.

Generación de un proceso que asegure el cumplimiento de las normas locales, incluyendo las relacionadas con el manejo de desechos sólidos, reciclaje, eliminación y desecho de materiales peligrosos.

Gestionar el proceso a través de entes que se responsabilicen dentro de cada empresa, negocio, comunidad, en el cumplimiento en materia ambiental y que cumplan con la capacitación de manera adecuada respecto a los asuntos ambientales.

Generar responsabilidad en los medios de comunicación masiva ante iniciativas que permitan la creación de conciencia en la ciudadanía, permitiendo el desarrollo de micros donde se contribuya a la proliferación de los valores éticos ambientales.

Promoción de la ética ambiental en los centros educativos, donde se inculque en los niños, niñas, jóvenes, adolescentes y adultos, el amor por la naturaleza y se demuestre la importancia de la educación de adentro hacia fuera del aula, la Educación País.

Fomentar el trabajo honesto y responsable hacia la solución de los problemas de deterioro ambiental, con el objeto de proteger la salud y fomentar el bienestar de la población.

Buscar el equilibrio entre los distintos aspectos del desarrollo humano y la conservación de los recursos naturales, atendiendo a los derechos de las generaciones futuras.

El ciudadano común, el que vive en el barrio, en la urbanización, en la playa, en la montaña, entre otros lugares, debe sentirse gestor del cuidado de su ambiente, la educación debe salir de los climas organizacionales, debe salir de la casa al barrio, de la escuela a la comunidad, de la universidad al país. El pensar en ámbitos específicos nos ha limitado a normas para sitios específicos, ejemplo de ello la llamada “cultura del metro”, donde las personas a penas salen de ese recinto tiran en la calle los desechos que acumularon en su travesía. Debemos comenzar a educar por el bienestar común, por el mejoramiento de la vida dentro del país, dentro del planeta tierra, dentro del mundo globalizado interactuado de manera transdiciplinaria y colocando la metacognicción o reflexión del conocimiento en cada acto de nuestras vidas. Permitiendo así, la supervivencia de la especie humana, en concordancia con su ambiente natural. Sin invadir perjudicialmente el ecosistema.



Definitivamente la contaminación causada al ambiente por la basura amenaza la vida misma y de las “Nuevas Generaciones”. “Por ellos y para ellos”, vale la pena cambiar de actitud.






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Los seres humanos poseemos una curiosidad innata, y está comprobado que, si dejamos de estimularla, el aburrimiento adormecerá nuestra inteligencia.

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