Contaminación Lumínica

Contaminación Lumínica


Contaminación Lumínica


La definición de la contaminación lumínica es un tema bastante discutido.

Como contaminación se define como la introducción de luz artificial que produce una degradación de los ecosistemas o el estado natural. Sin embargo, existe también una definición operacional como la emisión de flujo luminoso de fuentes artificiales de luz nocturnas en intensidades, direcciones, rangos espectrales u horarios innecesarios para la realización de las actividades previstas en la zona en la que se instalan las luces.

La principal diferencia entre estas definiciones es que en la primera, prácticamente toda iluminación nocturna causaría contaminación lumínica y en la segunda tan solo las instalaciones ineficientes. Sin embargo, los efectos de la luz esta probados independientemente de la eficiencia de los sistemas de iluminación.

Sobre la contaminación lumínica, hasta el momento, existe escasa conciencia social, pese a que genera numerosas y perjudiciales consecuencias como son el desperdicio de energía (y las emisiones de gases de invernadero resultantes de su producción),el daño a los ecosistemas nocturnos, los efectos dañinos a la salud en humanos y animales, las dificultades para el tráfico aéreo y marítimo, las dificultades para la astronomía y la pérdida en general de la percepción del Universo a gran escala. Es probable que muchos de los efectos negativos de la contaminación lumínica sean desconocidos aún.

La contaminación lumínica es el resplandor que se produce a causa de una excesiva emisión de luz proyectada sobre gases y partículas suspendidas en el aire. Esta luz artificial y desmesurada se desvía en varias direcciones sin sentido, en diferentes intensidades, sin horarios adecuados y en rangos espectrales innecesarios.

Este tipo de contaminación perjudica al bienestar y a la salud  de los habitantes de comunidades afectadas por un exceso de luz, a varias especies animales que corren el peligro de desaparecer por cambios en su hábitat.


Consecuencias de la Contaminación Lumínica

La luz dispersa hacia el cielo o sky glow: fenómeno que se produce cuando la luz interactúa con las partículas del aire y se desvía en todas direcciones. Este halo de luz deja sin visibilidad los cielos de muchas ciudades, siendo una de las graves consecuencias que advierten muchos astrónomos profesionales y amateurs. 

Derroche innecesario de electricidad: esta fuente de energía se basa en la quema de combustibles fósiles que envían dióxido de carbono al aire (CO2), causa principal del cambio climático y de que muchas comunidades vulnerables del planeta sufran sus terribles consecuencias.

La contaminación lumínica rompe el equilibrio del ecosistema: porque ha provocado la desaparición de algunas especies animales, como la luciérnaga. La desmesurada iluminación atrae a mosquitos hacia zonas urbanas y, desorienta y modifica los hábitos de muchas aves.

La luz de las farolas de la calle puede alterar el sueño de muchas personas: porque iluminan, durante toda la noche, el interior de las viviendas. Esta intrusión lumínica dentro de las casas es muy molesta ya que no permite la realización de una vida normal y saludable.

La iluminación nocturna impide que se destruyan ciertas partículas contaminantes: un ejemplo es el dióxido de nitrógeno que se desintegra mediante una reacción química dependiente de forma directa de la oscuridad.

El exceso de luz provoca deslumbramientos tanto a peatones como a conductores, pudiendo provocar accidentes de tráfico o fatiga.


¿Sabías que dependiendo del espectro que cubra existen lámparas menos contaminantes?

Al conocer que a mayor zona de espectro mayor impacto, podemos clasificar las lámparas en 3 tipos:

Menos contaminantes:

Vapor de sodio a alta presión
Vapor de sodio a baja presión

Poco contaminantes:

Lámparas incandescentes
Lámparas incandescentes halógenos
Lámparas fluorescentes en tubos y compactas

Muy contaminantes:  

Lámparas de vapor de mercurio a alta presión
Lámparas de halogenuros metálicos


Soluciones a la contaminación lumínica

Al contrario de otros tipos de contaminación, la provocada por la excesiva luz tiene solución y está en nuestras manos. Algunas soluciones para disminuir la contaminación por luz está en las actividades que realizamos a diario:

Disminuir la cantidad de luces encendidas en nuestro hogar, a partir de medianoche.
Reducir a la mitad la potencia de las bombillas de luz de todos los hogares y de los sitios públicos.
Contratar la tarifa de luz más beneficiosa, reducir la potencia acordada y cambiar las bombillas de la casa, por las de bajo consumo.

Orientar las lámparas hacia el lugar que se quiere iluminar y utilizar la potencia necesaria.
Apagado del alumbrado de edificios y sitios públicos en horarios innecesarios
Algunos investigadores afirman que las lámparas LED (Light Emitting Diode o diodo emisor de luz) no son la única solución a la contaminación lumínica. Para ellos la luz blanca de las lámparas LED es nociva para la salud de los seres vivos. Para ello proponen que se utilicen lámparas LED de color amarillo, previo estudio del entorno en donde serán instaladas.


Propuestas para posibles soluciones Contaminación Lumínica

Desde comienzos de los años 1980 existen diferentes movimientos organizados de gente preocupada por este problema y que promueven campañas de prevención de la contaminación lumínica. Es posible aplicar medidas que, manteniendo un correcto nivel de iluminación, llevarían a prevenir el problema de la contaminación lumínica como las siguientes:

Impedir que la luz se emita por encima de la horizontal y dirigirla sólo allí donde es necesaria. Emplear de forma generalizada luminarias apantalladas cuyo flujo luminoso se dirija únicamente hacia abajo.

Usar lámparas de espectro poco contaminante y gran eficiencia energética, preferentemente de vapor de sodio a baja presión (VSBP) o de vapor de sodio a alta presión (VSAP), con una potencia adecuada al uso.

Iluminar exclusivamente aquellas áreas que lo necesiten, de arriba hacia abajo y sin dejar que la luz escape fuera de estas zonas

Ajustar los niveles de iluminación en el suelo a los recomendados por organismos como el Instituto Astrofísico de Canarias5 o la Comisión Internacional de Iluminación.

Regular el apagado de iluminaciones ornamentales, monumentales y publicitarias.

Prohibir los cañones de luz o láser y cualquier proyector que envíe la luz hacia el cielo.

Reducir el consumo en horas de menor actividad, mediante el empleo de reductores de flujo en la red pública o el apagado selectivo de luminarias. Apagar totalmente las luminarias que no sean necesarias.



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